20/08/2026
Trabajar, estudiar o pasar muchas horas frente a una pantalla puede llevar a permanecer sentado durante gran parte del día. El problema aparece cuando esa falta de movimiento se convierte en un hábito.
Cuando permanecemos sentados durante períodos prolongados, los músculos de las piernas, la espalda y el abdomen tienen una actividad mucho menor.
Con el tiempo, esto puede contribuir a perder fuerza y movilidad, especialmente si no se compensa con actividad física.
Pasar horas frente a una computadora o mirando el celular puede generar tensión en el cuello, los hombros y la espalda.
Mantener una misma posición durante mucho tiempo favorece las molestias musculares. Cambiar de postura y realizar pausas durante el día puede ayudar a reducirlas.
Los músculos de las piernas ayudan al retorno de la sangre mientras nos movemos. Cuando permanecemos sentados durante mucho tiempo, esa actividad disminuye.
Levantarse, caminar algunos minutos y mover las piernas regularmente son formas sencillas de interrumpir largos períodos de inactividad.
Una persona puede hacer ejercicio varias veces por semana y, aun así, pasar ocho o diez horas sentada durante el resto del día.
Por eso, además de realizar actividad física, es recomendable incorporar movimiento a la rutina cotidiana.
Algunas alternativas simples son:
No se trata de eliminar completamente los momentos en los que estamos sentados, sino de evitar permanecer inmóviles durante horas.
Incorporar pequeños períodos de movimiento a lo largo de la jornada puede convertirse en un hábito sencillo y sostenible.
La actividad física no empieza y termina en el gimnasio: también está en cada movimiento que hacemos durante el día.
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